
No hay otro termino: a esto se le llama golpe de estado
Audiovisual de Wendy Eduarte, nuestra invitada en La Ventana.
por Daniela Muñoz
danielavms@gmail.com
Se pone fea la cosa. Allá se levanta una dictadura y acá, desde arriba, nos maniata la añeja y falsa democracia. Allá las balas, el miedo y la necesidad de puños en alto. Acá, de nuevo desde arriba, la corrupción, la delincuencia y la mentira. Allá y acá, la necesidad imperiosa de libertades y democracia. Acá, desde acá abajo, sobretodo la urgencia de solidaridad. Con ellos y entre nosotros, Solidaridad con un pueblo que no merece milicos en las calles, con un pueblo que teme morir defendiendo sus libertades mínimas, solidaridad con los hermanos centroamericanos cuyos pseudo-gobernantes han volteado atrás las páginas de la historia y los han llevado de vuelta a la oscura noche de las dictaduras latinoamericanas. Sin importar si fuera ilegal o no la consulta, fuera buen o mal presidente Mel Zelaya y me caiga bien o me caiga mal su gobierno –que de hecho, así es –, ¡en América Latina no queremos más, nunca más dictaduras militares! Todo apunta a que vamos de mal en peor en Centroamérica y para oscurecernos más el panorama tico, en el partido que dice –y sólo dice– ser progresista gana el tipo más conservador y en el partido más conservador –donde nunca hubo ni habrá esperanzas– ganan los mismos, otra vez. Y mientras los partidos postulan marionetas y títeres para ocupar los puestos políticos, el gobierno se quiere traer abajo a los muñecos y títeres que sí nos gustan a las mayorías. Quiere echar por el suelo, a la Compañía Nacional de Teatro, al Moderno Teatro de Muñecos y quiere desalojar a todo el mundo de sus trincheras artísticas para poner plaquitas con los apellidos de moda. Hacer arte no es rentable, mucho menos, claro está, si es arte que piensa, que critica, que calienta. Mientras tanto, en las calles, el miedo. “Exíjale-al-gobierno-que-vuele-garrote.org” –conocida por dar a conocer las leyes de la delincuencia y por su palomita blanca– logró lo que quería, una ley de mano dura para que la honesta y trasparente policía nacional pueda escuchar sus conversaciones y las mías, hacer requisas al azar y otras barbaridades, en nombre de la seguridad. A mí me entra la espinita –no se a usted– de que ahora además de cuidarme del tipo o tipa que me quiere robar el bolso o el celular, tengo que cuidarme del policleto o policía de a pie que quiere hundir su macana en mis costillas porque a mi no me gusta el gobierno. Por suerte, yo tengo varias espinita y seguro que usted también. Por suerte hay muchas espinitas metidas en plantas de muchos pies. Espinitas que nos hacen caminar, correr, cantar, manchar paredes, gritar, enojarnos y esas cosas, vitales para obligarnos a construir lugares más cálidos y amigables. Sólo hay que decidirse a tomar unas pinzas y sacarlas, aunque duela. Hay que sacarnos de raíz –y por la fuerza, si es necesario– el germen del militarismo, de las dictaduras y (nunca olvidemos) de las falsas democracias.
William Eduarte Briceño
willaseb@racsa.co.cr
Para mi es bastante claro: por ningún motivo o circunstancia voy a votar por Liberación Nacional, ya sea que tenga de candidato a Berrocal, Johnny o Laura.
A pesar de que apenas estamos en las precandidaturas de los diferentes partidos políticos yo ya me decidí. Sin querer hacer de esto una campaña o una causa (aunque debiera), este votante va a poner su equis en cualquier casilla no verdiblanca y tiene suficientes razones.
No voy a apoyar un oficialismo que tanto daño le ha hecho a este país, apostando por un modelo de desarrollo desigual y que actualmente es desaprobado por las circunstancias mundiales. Que ha gobernado con una agenda donde el TLC y sus secuelas han sido sus únicos objetivos y además se ha desempeñado desastrosamente e incluso ha subestimado y tapado actos de corrupción y antidemocracia como el memorándum, entre otros.
Un oficialismo liberacionista que pretende implementar cambios en nuestra democracia al topar con lo que ellos llaman un “estado ingobernable”. Ya promulgan un cambio en la constitución actual y no sé si soy el único que tiembla al escuchar la propuesta de reelecciones consecutivas. Dirán que Berrocal, Johnny o Laura no tienen nada que ver con esto; pues no, son parte de la maquinaria verdiblanca que cambió de un ideario social demócrata a un neoliberalismo casi radical.
En palabras de Rolando Araya (ex candidato de Liberación Nacional): “Ya nadie habla de neoliberalismo, ni los libertarios. ¿Por qué? El neoliberalismo no es más que corrupción disfrazada” (durante la presentación de las diez medidas para enfrentar la crisis con inclusión social y productiva en el Hotel Ambasador).
Y como fin de mis razones, la utilización de la crisis mundial para implementar medidas que atentan contra l@s trabajador@s costarricenses y sus derechos. El famoso Plan Escudo no solo apoya a los mismos que engendraron esta debacle económica, también le pasa doble factura a quienes no tienen la culpa de ella. Un gobierno de empresarios que ha dejado de lado la parte más importante de una empresa: sus trabajadores.
Algunas personas dicen que votar por Calderón en las próximas elecciones es una locura; sobre todo después de las recientes declaraciones de Walter Reich. Yo creo que escoger a algún candidato de Liberación Nacional en las elecciones del 2010 es algo parecido. Si se comprueba que alguien ha hecho algo malo, no se le deja hacerlo más. Si con suficientes razones se demuestra que un modelo de desarrollo no funciona, se quita. Parece que eso no lo hemos entendido lo suficiente todavía.
Para consultar:
Social Democracia (hasta la wikipedia sabe que es social democracia) http://es.wikipedia.org/wiki/Socialdemocracia
Gobierno de los escándalos
http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/resumen/36965
Plan Escudo ¿Dónde vive?
http://www.tribunademocratica.com/2009/01/el_plan_escudo.html
http://www.bilaterals.org/article.php3?id_article=14360